jueves, 18 de diciembre de 2014


Reseña de la Tercera Cumbre Nacional por la Paz. Primer día: lunes 24 de noviembre

“Si buscamos la paz, debemos comprometernos con la justicia social”: Alfredo Beltrán

Por Luis Alfonso Mena S.
En una vehemente defensa del proceso de diálogo en marcha, el ex magistrado de la Corte Constitucional Alfredo Beltrán Sierra sostuvo en Cali que “si buscamos la paz tenemos que comprometernos seriamente con la justicia social”.

Tras hacer un minucioso recorrido a lo largo de los conflictos en la historia de Colombia, el catedrático llamó la atención sobre la importancia del Artículo 150 de la Constitución que faculta la expedición de leyes especiales que permitirían decretar amnistías e indultos, con las cuales se daría una salida jurídica a los muchos interrogantes que se exponen en relación con los diálogos de La Habana.

El ex magistrado puso de relieve “el origen político indudable” de los movimientos guerrilleros en el país, y subrayó la importancia de rescatar los elementos positivos que aún quedan en la Carta Política colombiana. “Saludamos con alborozo la posibilidad de que se llegue a la paz dentro de la Constitución”, afirmó en una muy aplaudida intervención.


Los planteamientos de Beltrán Sierra fueron formulados al cierre del primer día de disertaciones en el marco de la Tercera Cumbre Nacional por la Paz que se cumplió en la Universidad Libre de Cali.

“50 años de guerra no se solucionan en seis meses”
La cumbre fue instalada por el rector de la Universidad Libre, Libardo Orejuela Díaz, quien destacó que para que haya paz en el país es indispensable liquidar los factores objetivos que  dieron origen al actual conflicto.

Orejuela Díaz cuestionó a quienes se oponen al actual proceso de paz de manera obcecada, y aseguró que en desarrollo de los diálogos entre las Farc-EP y el Gobierno de Juan Manuel Santos se ha avanzado más que en los procesos anteriores.

“Los insensatos piensan que 50 años de guerra se van a solucionar en seis meses: ¿dónde compraron ellos el reloj de la historia?”, cuestionó el académico vallecaucano.

La Tercera Cumbre Nacional por la Paz convocada por la Universidad Libre y el Colectivo Universitario Paz y Posconflicto contó con una masiva asistencia y estuvo precedida de un colorido y alegre desfile de niños del colegio Santa Isabel de Hungría y de artistas populares a lo largo de la Diagonal 37 desde la Calle 5 hasta las instalaciones del alma máter.

“El Gobierno no hace reformas para la paz”
Además de las conferencias de apertura y cierre, a lo largo del lunes 24 de noviembre de 2014 intervinieron trece expositores más,  el primero de los cuales fue el senador Horacio Serpa Uribe, quien demostró los efectos dañinos del Frente Nacional instaurado por las élites liberales y conservadoras en 1958, que excluyó todas las expresiones políticas diferentes al bipartidismo y generó la aparición de las guerrillas.

La senadora Claudia López intervino luego y denunció que mientras el presidente Santos habla de paz, impulsa una serie de reformas en el Congreso de la República que en nada contribuyen a aclimatar el proceso, como la del denominado equilibrio de poderes.

“El Gobierno lo que está haciendo es una contrarreforma y no una reforma para la paz”, aseveró la parlamentaria, y explicó que se está fraguando una normativa para que los congresistas puedan saltar de una posición a otra dentro del aparato del Estado sin dificultades.

Según la congresista, los dos males más graves del país son la corrupción y la inseguridad, y por ello hay que parar la guerra, porque, añadió, es ésta la que los reproduce.

“La clave está en el modelo económico”
El abogado Iván González Amado llamó posteriormente a reflexionar sobre los grados de responsabilidad que las élites tienen en el conflicto y dijo que las sanciones deben ser para todos.

La excandidata presidencial Clara López dijo que la Constitución de 1991 abrió las puertas para instaurar en Colombia el Consenso de Washington, en contradicción con la Carta de Derechos establecida en la norma, y dijo que hay que rescatar las funciones protectoras del Estado.

“El posconflicto y la posguerra no nos van a llevar a la paz si no sentamos un modelo económico que retorne al Estado Social de Derecho, pues luego de 35 reformas la Constitución ha perdido su esencia”, dijo la dirigente política.
 
Entre tanto, Fernando Harto D’Vera, catedrático español, sostuvo que en La Habana se pondrá fin a la violencia, pero que el conflicto continuará y se deberá iniciar la búsqueda de la democracia y el desarrollo.

“La paz es posible si hay reconciliación”
“Es ingenuo pretender que las élites que gestionan el país sean las que cambien la Constitución”, sostuvo, al iniciar la jornada de la tarde del lunes, el catedrático Roberto Viciano, quien agregó que una asamblea constituyente se justifica si amplios sectores ciudadanos la solicitan e impulsan.

Wilson Ruiz, magistrado del Consejo Superior de la Judicatura, indicó que la sociedad debe velar porque los acuerdos se cumplan.

Por su parte, el docente de la Universidad de la Universidad Libre Jorge Enrique Carvajal sostuvo que se debe “pensar el tema del posconflicto desde una mirada interdisciplinaria, porque el Estado ha sido un generador de violencia”.
 

Alonso Ojeda, director del Programa de Paz de la Universidad Distrital de Bogotá, aseveró que “ya es hora de que la élite colombiana entienda que lo dicho por Camilo Torres es verdad: no se deben seguir aplazando las reformas sociales que han dado origen a la violencia”.
“Poner fin a la guerra es del interés supremo de los colombianos, que no haya una víctima más”, manifestó en su disertación Carlos Velandia, ex combatiente del Ejército de Liberación Nacional. “La paz es posible si hay reconciliación”.


“Sin ciudadanía, no hay democracia”
El catedrático de la Universidad de los Andes Rubén Sánchez destacó en su intervención el papel de la ciudadanía en el proceso de construcción de una nueva sociedad, y puntualizó: “Sin ciudadanía no hay democracia”.

En horas de la noche del lunes, con gran asistencia en el Auditorio Gerardo Molina, además del ex magistrado Beltrán Sierra, intervino el docente de la Universidad del Valle Héctor Alonso Moreno, quien aseveró que “la historia de la línea del tiempo llegó para quedarse en La Habana”.

Al explicar su tesis según la cual Colombia no siempre ha vivido en guerra, pues ha tenido períodos de paz, añadió: “Es necesario transitar hacia un nuevo espacio de paz, pero con un cese el fuego y de hostilidades previo”.

Jean Marc de Greff, investigador belga, puso de relieve los efectos negativos del conflicto colombiano en el medio ambiente, subrayó que “las escaladas de violencia son inevitables cuando hay desigualdades” y concluyó que es indispensable la justicia para que haya democracia.




Reseña de la Tercera Cumbre Nacional por la Paz. Segundo día: martes 25 de noviembre

“El mensaje de las víctimas es parar
la guerra”: De Roux

Por Luis Alfonso Mena S.
En la Universidad Libre de Cali concluyó el 25 de noviembre de 2014 la Tercera Cumbre Nacional por la Paz, en desarrollo de la cual una de las intervenciones más impactantes fue la del sacerdote jesuita Francisco de Roux, quien hizo especial referencia al rol de las víctimas del conflicto colombiano y aseguró que el mensaje de ellas en La Habana “ha sido parar esta guerra”.

Según De Roux, las explicaciones teóricas sobre el conflicto no han servido para su solución y recordó que lo único que él ha hecho es actuar en favor de los damnificados por la violencia. “Las víctimas nos están diciendo a nosotros que nos sacudamos, es la invitación a construir una realidad distinta”.

El defensor de derechos humanos fue enfático en afirmar que “el proceso de paz de La Habana es muy sólido y serio”, pero advirtió que el mismo tiene inmensas amenazas, como la polarización política existente en el país, el hecho de que el ELN no ha ingresado en el proceso y la que calificó como “extraordinaria irresponsabilidad” de los medios de comunicación en el cubrimiento de los diálogos.

Otras amenazas, de acuerdo con el investigador social, son la incertidumbre en relación con la posición real del Ejército Nacional que, dijo, “tiene responsabilidades mayores que la insurgencia”, al igual que el accionar de la extrema derecha contra los diálogos y la premura del tiempo.

De Roux fue uno de los 30 conferencistas que estuvieron a lo largo de dos días y seis intensas jornadas de disertaciones, en un hecho académico y político que constituyó un escenario importante de debate y aportes al proceso de paz en marcha desde la Universidad Libre de Cali.

Una de las partes más emotivas de su intervención fue cuando se refirió a los testimonios de tres de las víctimas presentes en los diálogos de La Habana: el de una periodista, el de un hombre que vivió la tragedia de Bojayá, Chocó, y el de una joven de Planadas, municipio del departamento del Tolima.

Sobre este último caso efectuó una estremecedora reseña al recordar que una campesina en estado de embarazo fue obligada por militares de la Brigada Móvil No. 8 del Ejército a declarar, sin serlo, que era la esposa de uno de tres presuntos guerrilleros que traían amarrados y producto de la angustia que le ocasionó la presión la señora abortó, con el agravante de que los soldados condujeron a uno de los perros utilizados en el operativo para que devorara la criatura sin vida.

Según el padre De Roux, por actos terribles como éste, que evidencian la degradación del conflicto armado en Colombia, es que las víctimas insisten en que la guerra debe cesar.

“La Constituyente es la mejor forma de cambio”
El 25 de noviembre también intervino Andrés Gil, premio nacional de Paz, líder de la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra y dirigente nacional del movimiento Marcha Patriótica, quien sostuvo que el referendo del que es partidario el Gobierno Santos “pondría los previsibles acuerdos de La Habana en manos de quienes no los quieren”.

En tal sentido, se mostró partidario de la convocatoria de una asamblea nacional constituyente, sostuvo que “ésta es la mejor forma de cambio” y puso de relieve la experiencia desarrollada por el movimiento campesino y popular durante 2013, cuando se registraron más de 1.200 expresiones de protesta en el sector agrario.

“La Cumbre Agraria logró unir a campesinos, indígenas y afrodescendientes y es un hito importante de paz”, dijo al plantear que es indispensable hacer crecer la base social de la paz. “Ella se logra sólo si todos los días hay un proceso social por la paz. Si esto no se hace ahora, no habrá paz”, puntualizó.

De acuerdo con Gil, los diálogos no pueden volver a ser suspendidos, a pesar de circunstancias como la retención del general Rubén Darío Alzate, ocurrida el 16 de noviembre en el departamento del Chocó por parte del Bloque Iván Ríos de las Farc, y por tal razón insistió en la necesidad de un cese bilateral del fuego y de hostilidades. (Alzate fue dejado en libertad por las Farc el domingo 30 de noviembre de 2014).

“Hay un barroquismo oligárquico”
Por su parte, el ex rector de la Universidad del Valle Jaime Galarza hizo un recorrido histórico de las guerras políticas en Colombia, y sostuvo que “si de algo servirá la actual confrontación, será para abrir procesos de paz y de reconciliación que derroten el clientelismo político, la corrupción y las iniquidades del capitalismo salvaje, a través de una serie de reformas al régimen político”.

La brasileña Thaisa de Souza, catedrática de la Universidad del Rosario, planteó su tesis del “barroquismo oligárquico de la élite colombiana” y explicó que “a partir de allí se forma una hegemonía política blindada que no encuentra posibilidad de diálogo con la base social”.

De acuerdo con De Souza, “el entramado del conflicto es enunciado, pero no reconocido: no se reconoce el conflicto como una guerra interna”, y propone el concepto de justicia comunitaria.

“Hay que hablar del daño: abrir nuestras vísceras para contagiarnos de nuestro mismo horror”, dijo al exponer la necesidad de elaborar un “lenguaje del conflicto” y puntualizar que “faltan categorías propias para pensar el conflicto y resolver sus antinomias”.

“Una nueva apertura democrática”
En la Cumbre Nacional por la Paz intervino también Antonio José Lizarazo, ex asesor del Alto Comisionado para la Paz y de la Delegación del Gobierno en la Mesa de Diálogos de La Habana, quien planteó que “el Acuerdo es una nueva apertura democrática que no modifica el modelo de sociedad”.

Lizarazo hizo una reseña del punto dos de la Agenda de La Habana, manifestó que “las Farc están tramitando reglas de juego para incorporarse como oposición” e indicó que se busca “garantizar los derechos de los ciudadanos que protestan y de los que no: es para todos”.

“Con las nuevas reglas se podrán crear partidos regionales y locales, rurales, con una regulación más flexible”, reveló más adelante.

Según Lizarazo, actual censor nacional de la Universidad Libre, “Colombia tiene sobreoferta de mecanismos de participación que no han resultado útiles. Hay una ‘participadera’ que no incide en las decisiones públicas por parte de la ciudadanía.

El conferencista destacó también que en los diálogos de La Habana “se acuerda revisar la asignación de espacios de televisión y de la pauta oficial, para la que hoy no hay reglas claras, pues se usa para la politiquería y falta transparencia”.

“La memoria histórica es bifronte”
La catedrática española María José Fariñas centró su exposición en el derecho a la memoria y a la verdad, el cual, según explicó, “no está reconocido internacionalmente en los tribunales como un derecho humano”.

Detalló que “la memoria histórica es bifronte, pues no hay una sola memoria y, además, debe ser colectiva, no individual”.

Para Fariñas, el derecho a la memoria “puede introducirse como un derecho humano o fundamental en la constitución material”, debe ser “universal, pluralista”, y no una “memoria obligada”, como suele ocurrir actualmente en el mundo, donde es “manipulada, xenófoba, excluyente, antidemocrática”.

“Demasiados intereses se lucran con la guerra”
En desarrollo de la primera jornada del segundo día de la Tercera Cumbre Nacional por la Paz tuvo lugar una comunicación vía Internet con voceros de la Delegación de Paz de las Farc en La Habana, que consistió en un saludo inicial y, luego, en un intercambio de preguntas y respuestas en directo.

“No estamos planteando la revolución en la Mesa de La Habana, sino la democratización de la sociedad”, dijo Pablo Atrato, jefe del Frente 57 de las Farc y portavoz de esta organización, en su mensaje a la Cumbre por la Paz. 

El líder insurgente indicó que “El Gobierno deberá actuar con sindéresis, evitar la derecha guerrerista”, y agregó que “la vieja política antinarcóticos ha favorecido la corrupción, el crimen… el fenómeno no tiene solución sin el consenso de los órganos internacionales”.

Por su parte, al responder a uno de los interrogantes formulados desde el Auditorio Gerardo Molina de la Universidad Libre de Cali, Marcos Calarcá, comandante de las Farc que intervino en la teleconferencia, aseveró que “hay demasiados intereses que se están lucrando con la guerra”.

Los delegados de las Farc en La Habana insistieron también en que “la mejor forma para refrendar los acuerdos de La Habana sería una asamblea constituyente, ella es el camino, es el fin del proceso”. Y puntualizaron: “Paremos la guerra y avancemos en la construcción de la patria nueva”.

“Una sociedad no vive sin utopías”
Victoria Fontán, ciudadana francesa catedrática universitaria en Canadá, abordó en la Cumbre otro ángulo de los conflictos armados, el de la forma cómo las familias resultan afectadas y de sus esfuerzos para reconstruir los tejidos rotos por la guerra.

En tal sentido, explicó el concepto de resiliencia (capacidad para afrontar la adversidad) aplicado a las comunidades, y puso el ejemplo de las familias palestinas que emprenden la reconstrucción de sus núcleos luego de los ataques sistemáticos del Estado de Israel contra su población. “En situaciones de posconflicto, el concepto de familia es mucho más fuerte”, subrayó.

Al término de la intervención de la profesora Fontán, un niño de siete años sorprendió al hacer presencia en el atril de los expositores y dirigir a los asistentes unas palabras y un bello poema. “Una sociedad no vive sin utopías”, terminó diciendo Alexis Guerrero Galindo.

El pequeño, estudiante del colegio San Francisco Javier del barrio Alfonso Bonilla Aragón, situado en el Distrito de Aguablanca, en el oriente de Cali, llegó a la Cumbre al mediodía del 25 de noviembre de la mano de su padre, Ariel Guerrero, a hacer su aporte voluntario a este escenario de debate académico y ciudadano.

“Es en los territorios donde debe estar el Estado”
“Hoy, Colombia es más territorio que Estado, la posguerra es otra oportunidad para el territorio”, manifestó la socióloga y constitucionalista Liliana Estupiñán Achury, al cuestionar en su intervención el centralismo y afirmar que “el Estado unitario ya no es suficiente para una región tan vasta como la colombiana”.

En concepto de la docente universitaria, “Bogotá es un río recalcitrante de centralización, que es una de las claves de la guerra o de la paz”, y preguntó: “¿Cuál es el miedo a la creación de más municipios, cuando el Estado no llega a la mayoría de ellos?”.

Según Estupiñán, “el departamento tal como está concebido hoy no sirve para nada: ¿Cuál es el mido a crear nuevos departamentos?… El Gobierno-centro no escucha, y es en los territorios donde debe estar el Estado”.

“Debemos reconfigurar el sujeto social”

Para el catedrático de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia Germán Roncancio “el modelo capitalista es antagónico con el proceso de paz, mientras éste persista no puede haber paz sustancial”.

Desde su óptica, “nos encontramos a las puertas de una crisis civilizatoria”, pues “asistimos a un cambio de época en la que empieza a no estar garantizada la vida, ya que el capital no puede dejar de acumular, así se pudra la producción, y los paradigmas del sueño americano se deshacen”.

Además, de conformidad con Roncancio, ese cambio de época se refleja también en que hay una crisis ambiental, de hidrocarburos y alimentaria, todo lo cual se refleja en Colombia y “requiere el debate de las ideas”.

Pero, al mismo tiempo, “hay un reverdecimiento del movimiento social”, por lo que “se debe reconfigurar el sujeto social, el bloque histórico del cambio”, teniendo en cuenta la experiencia de luchas populares recientes de las cuales emergió en la arena social y política del país “la Cumbre Agraria como el tercer gran actor, además del Gobierno y la insurgencia”.

Según Roncancio, “es el momento de la convergencia y de la unidad, porque en el centro están los intereses del pueblo colombiano”.

“Hay que construir una ética de la solidaridad”

En la Cumbre de Cali también habló Kenneth Burbano Villamarín, director del Observatorio de Intervención Ciudadana Constitucional de la Universidad Libre, quien puso de relieve la importancia de la participación social desde las regiones.

Burbano reveló la experiencia del Observatorio en materia de aportes a los debates jurídicos constitucionales, con 114 intervenciones ante la Corte Constitucional, y señaló que es hora de escoger multiplicadores, líderes de escuelas y comunidades.

De otro lado, la argentina Ana María Carbajal, arquitecta y especialista en mediación de conflictos, expuso sobre el nuevo orden de las palabras y las cosas como partícipes también de los procesos relacionados con la guerra y la paz.

Según explicó, “hay que construir una nueva ética de la solidaridad: cada sociedad debe debatir cómo salir y de dónde salir, para pasar de la violencia al diálogo y de éste al conflicto… pues el Acuerdo no es un punto de llegada sino de partida”.

Para Carbajal, “Colombia abre un camino de esperanza, entre el olvido y el recuerdo, hay que buscar un punto medio”.

Entre tanto, Carlos Alberto Aponte, fiscal y catedrático universitario, hizo una detallada explicación de todos los pasos dados en la implementación de los procesos contra los paramilitares, establecidos en la Ley 975 de 2005 de Justicia y Paz, teniendo en cuenta que no podía haber amnistías ni indultos.

Según dijo, “hoy los máximos comandantes están judicializados y habrá sentencias definitivas contra las macroestructuras criminales”.

“No busquen la verdad sino las verdades”

El español Rafael Grasa, docente de la Universidad de los Andes, explicó que “siempre hay tensión entre paz y justicia”, que en el caso colombiano sus diferentes conflictos han tenido características comunes y específicas y que “Colombia lleva 150 años reproduciendo violencia política intergeneracional”.

Para Grasa, la sustitución de la violencia por cambios políticos “va a ser un problema serio luego de los acuerdos”, ya que “lo que se pacta no se logra ciento por ciento y en muchos posacuerdos ha habido que reinterpretar lo que se escribe”.

El conferencista sostiene que el sistema de partidos en Colombia “es más débil que hace 50 años” y cree que la sucesión en el mando del Estado de un bloque de poder por otro jugará un papel a tener en cuenta ante las expectativas que generan los previsibles acuerdos en La Habana, los cuales podrían tener modificaciones en su implementación dependiendo de quién llegue al Gobierno.

Grasa afirma que “analizar el conflicto es como un iceberg, pues lo importante es lo de abajo”, se requiere resolver las razones que lo originaron y reconstruir todo lo que el conflicto dañó.

"La reconciliación tiene implicaciones espirituales, es un hecho político y cultural y dura por lo menos tres generaciones”, enfatizó, y añadió que ella implica el derecho a la información, a la justicia, a las reparaciones y garantía de no repetición.

De acuerdo con Grasa “no hay memoria histórica sino historiográfica”, e instó: “No busquen la verdad sino las verdades… No confundan comisiones de la verdad con comisiones de esclarecimiento”.

“Hay que crear una cultura interétnica”

Por su parte, Feliciano Valencia, dirigente indígena del departamento del Cauca, sostuvo que hay fuertes discusiones a la hora de construir la paz y afirmó que “en la Constitución de 1991 nos asignaron dos curules en el Congreso de la República y por primera vez nos reconocieron como humanos, pero han pasado 23 años y hay una capa de la población que nos sigue discriminando”.

Valencia se preguntó: “¿Cómo vamos a construir paz con personas que desconocen los derechos indígenas?”, y aseveró: “El problema es el veneno que la institucionalidad le mete a las diferencias… Hay que crear una cultura interétnica. En el norte del Cauca hay resguardos con negros y campesinos: hay convivencia interétnica e intercultural”.

“Tendremos que hablar con los ricos para ver quién pone la plata para la paz”, dijo. “No hay que dejarse llevar por encuestas. Hay que sacudirse. ¿Qué esperan: 50 años más de guerra?”, acotó, en alusión a estudios de opinión relacionados con el proceso de paz.

Más adelante indicó: “¡Que la academia salga de los claustros para que nos ayude a construir desde las regiones! La paz la construimos todos. Si los indios hemos podido, ¿por qué los colombianos, no?”.

“La definición del delito político es arcaica”
El politólogo y constitucionalista Alberto Ramos Garbiras también disertó en la Cumbre sobre el cese bilateral del fuego y el delito político, y dijo que “Colombia necesita un pre acuerdo de paz” que desescale la confrontación entre las partes.

“Si no hay cese bilateral del fuego, lo que se viene es una desactivación gradual, el desecalamiento del conflicto”, conceptuó Ramos Garbiras, como efectivamente se ha planteado, luego de la entrega, por parte de las Farc, del general Alzate y de la reanudación de los diálogos en La Habana, el 10 de diciembre de 2014.

“Esta crisis dentro del proceso de paz originada por la retención del general Alzate, facilitada por su imprudencia, ante las reacciones de la población colombiana y de los opinadores en los grandes medios de información, ratificó lo expresado en las urnas en junio de 2014: la mayoría anhela alcanzar la paz”, dijo Ramos.

Y agregó: “Pero también evidenció que estamos atrasados frente al diseño de la justicia transicional para definir las reglas y saberse cómo van a ser procesados, cuál será la tabla de penas y cómo quedará la tipología del delito político”.

De acuerdo con Ramos Garbiras, “por las dimensiones de esta guerra interna, por su atipicidad, nos encontramos con una arcaica definición del delito político en el Código Penal que se hace inevitable redefinir, replantear, y ello va a la par con la construcción de la justicia transicional…”.

“Si las normas de justicia transicional dentro de la ley estatutaria que se redacte no las logran poner de acuerdo, el camino que buscarán las partes incursas en delitos no transables será el de la amnistía general o una ley de punto final que las libere de la prisión”, puntualizó.

“El 1%, con las mejores tierras del país”
El encargado de cerrar las intervenciones de los conferencistas invitados fue el catedrático de la Universidad Nacional Daniel Libreros, quien trazó un exhaustivo y crítico panorama de la economía del país, y puso de relieve la enorme concentración de la tierra existente en Colombia, donde, dijo, “el 1% de la población tiene el 55% de las mejores tierras”.

De igual manera, denunció una escandalosa concentración de la riqueza y, en sentido inverso, “una contracción inaudita del nivel de ingresos de la población”.

Se detuvo en los efectos que sobre el país tienen los tratados de libre comercio, dijo que por ellos “hay un déficit industrial de 35.000 millones de dólares” y propuso acudir a la comunidad internacional con el fin de que se discuta la deuda pública.

Asimismo, sostuvo que los bajos precios del petróleo también tendrán graves incidencias sobre la economía nacional, pues el 20% de los ingresos deriva de esta rama. “En 2015 la caída será de doce billones de pesos” producto de este rubro, explicó.

En opinión de Libreros, hay que ajustar los circuitos económicos de la paz, llamó al debate autónomo sobre el proceso y a que la academia participe de manera más decidida en ese ejercicio.

“Edificar la paz para jamás regresar a la guerra”

Antes de la clausura, Carlos Cruz, egresado de la Universidad Libre, fue encargado de leer la Declaración Política de la Cumbre, la cual plantea que “negociar en medio de la guerra es un riesgo y no se justifica más sangre derramada que añada víctimas cada día al reloj martirizado de nuestra historia”.

“Por ello, de manera unánime, demandamos el cese bilateral de las hostilidades militares, en tanto y para recorrer ese proceso bien pueden las partes pactar treguas y desescalonar la guerra”, agrega la declaración.

Considera también que “Se requiere la instauración de la Mesa con el ELN, para lo cual solicitamos al Estado colombiano y a esta agrupación insurgente propiciar de manera urgente el inicio de las reclamadas conversaciones antes de terminar el año 2014”.

Finalmente, la Declaración exhorta a las partes en conflicto a “Edificar la paz para jamás regresar a la guerra”.

“Estamos dispuestos a jugárnosla por la paz”
“Asumimos los diálogos de La Habana como la posibilidad de poner fin a la guerra y de que en la posguerra podamos reconfigurar el tejido social del país”, expresó, en su discurso de clausura de la Cumbre, Libardo Orejuela Díaz, rector de la Universidad Libre Seccional Cali.

Según Orejuela Díaz, “asistimos a un proceso de rebelión contra la guerra”, invitó a superar lo que denominó “el problema de la estrechez de las dicotomías de la izquierda”,  y anunció que en 2015 la Universidad Libre promoverá cuatro certámenes similares al realizado entre el 24 y el 25 de noviembre de 2014.

Al destacar la nutrida concurrencia de expertos, académicos, estudiantes y ciudadanos deseosos de conocer y debatir sobre la construcción del proceso de paz, el directivo puntualizó: “Estamos dispuestos a jugárnosla por la paz”.


Fotos: Santiago José Mena C. y Luis Alfonso Mena S.

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